viernes, 22 de diciembre de 2017

El desafío de los 30 días, día 22



22.- ¿Qué opinas del Crowdfunding?

Sobre el mecenazgo como tal, no tengo mucho que decir. Considero que éste es sólo una herramienta, ni mejor ni peor. En cambio, sobre lo que las personas hacen con él, sí que tengo bastante sobre lo que comentar.

El mecenazgo es interesante en la medida en que ha servido para acercar proyectos de gente sin los suficientes recursos como para llevarlos a cabo, pero con muy buenas ideas. Por desgracia, las ideas son baratas, pero la ejecución lo es todo. Y en la ejecución, los resultados son muy dispares. Hay mecenazgos en los que la ejecución de sus autores ha sido solicitada hasta la saciedad, y otros en los que uno se quita el sombrero con el resultado final.

También hay mucho jeta en todo esto. Tanto editoriales que desvirtúan la propia idea del crowdfuding, porque sacan libros usando una modalidad que no necesitan, únicamente por hacer caja, y otros estafadores que lo único que quieren es llenarse el bolsillo y salir corriendo.


Marmoreal Tomb fue un proyecto de Ernest Gary Gygax cuya entrega estaba prevista en 2016 y todavía no está listo dos años más tarde. ¿Hasta qué punto es lícito hacer esperar a tus contribuyentes?


En mi caso, cada día soy menos partícipe de poner dinero en un plan a seis meses vista (o más), por muy bueno que sea lo que me quieran vender. Mi economía no es muy boyante y cuando dispongo de un poco de dinero, elijo la inmediatez antes que la gratificación mediante las diferentes recompensas que pueda llegar recibir por aportar antes de tiempo. Es una cuestión práctica. El dinero que tengo hoy para gastar en mis aficiones es un dinero que es probable que no tenga mañana.

Y seis meses es mucho tiempo como para comprar algo sin saber qué es lo que pasará a la mañana siguiente. Pienso que los mayores problemas con los que uno se encuentra en la vida no son los que prevés y más o menos esperas, sino esos otros que te visitan mientras estás apaciblemente en el sofá, tomando café, un martes cualquiera a las cuatro de la tarde. Así que procuro vivir el momento.

Probablemente si no existiera una oferta tan variada en lo que al rol se refiere, seguro que estaría dispuesto a aportar dinero a los mecenazgos de forma menos casual; porque raras veces me dejo llevar por impulsos consumistas y lo que compro, suele estar meditado y manoseado hasta el puro asco. Pero hay otra cosa que tampoco me termina de convencer de los mecenazgos, que es la falta de seriedad con los plazos de entrega.

Si habláramos de un contrato de obra y servicio, con toda seguridad, existirían penalizaciones por los retrasos en la entrega de lo acordado en los plazos que se estipularon inicialmente. Sin embargo, en un mecenazgo parece que hemos aceptado con carácter general que el promotor pueda terminar entregando lo que hemos pagado con varios años de retraso y no pasa nada. Y eso es algo que me tira muchísimo para atrás, al tiempo que me hace perder la ilusión ya no por determinados proyectos, sino por proyectos promovidos por determinadas personas que se hacen conocer precisamente por su falta de rigor. Yo considero esto como una falta de lealtad con quien te está dando su dinero.

Así que en resumen, el crowdfunding me parece bien. Es una herramienta que sobre el papel me gusta, pero tengo bastantes reservas a la hora de aflojar la pasta a cualquiera.

Y esto ha sido todo por hoy. Mañana mismo, ¡más cosas! Y recuerda que puedes ver las opiniones del resto de participantes en el desafío con sólo pinchar por aquí.

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